Archive | February, 2008

El enredo de la inteligencia de EEUU

26 Feb

Columna PERSPECTIVA INTERNACIONAL (publicada 20 de febrero de 2008 en La Nación-Chile)

A diferencia del DNI, parece que la CIA no entiende el peligro del sur. Cuando fue el turno de Hayden ante el Senado, enfatizó sobre el riesgo de las armas de destrucción masiva, sin mencionar a Latinoamérica.

EN DICIEMBRE una columna en The Washington Post acusaba a la CIA de querer derrocar al Presidente George W. Bush. No debería sorprendernos. Su autor era Bob Novak, quien en 2003 informó que Valerie Plame era un agente encubierta de la CIA y de paso también mencionó que fue por ella que le dieron el puesto de embajador a su esposo. Ese texto produjo un resultado inesperado: le costó el cargo al entonces jefe de gabinete del vicepresidente Richard Cheney.

Ahora, el híper conservador Novak dice que desde que el general Michael Hayden tomó el mando de la CIA, ésta anda muy independiente y aboca su energía a subvertir al Gobierno. Está indignado, porque la CIA no pretende ni quiere rendirle cuentas a nadie y más encima, quiere instalar su política pública mediante un documento de Hayden que se titula Un contrato social con el pueblo de EEUU. Novak fundamenta su arrebato con datos históricos: según él, las agencias de inteligencia desde la Alemania nazi tienden a desligarse de sus gobiernos y siempre corren el riesgo de ser infiltradas por sujetos con agenda política propia. Novak abunda que las acusaciones provienen de congresistas republicanos, porque con Hayden la CIA sólo entrega información que le conviene a los demócratas.

En su hiperventilación, Novak no menciona que fue el mismo Bush el que impulsó una reforma de los organismos de inteligencia, la Reform and Terrorism Prevention Act of 2004, que estableció la oficina central del director de Inteligencia Nacional (DNI), la que controla a 16 organizaciones estatales del ramo. Desde diciembre de 2004 la DNI y su jefe Michael McConnell son responsables de asesorar al Presidente, dejando a la CIA sólo la función de recolectar información y reportarse con la DNI. Aunque McConnell -se autodenomina “viejo espía naval”- tenga un presupuesto de 40 mil millones de dólares al año, le ha costado reformar a los espías.

La competencia entre las oficinas de inteligencia lleva a tensiones extravagantes, que producen mucha entretención, en particular si se trata de advertir al Comité de Inteligencia del Senado sobre las amenazas que enfrenta el país.

En una de las reuniones abiertas al público con ese comité, McConnell resumió los peligros. El terrorismo, Al Qaeda, Irak, Afganistán, armas de destrucción masiva, Corea del Norte, Irán, Pakistán, India, cíber crímenes, Turquía, Siria, Líbano, Palestina, Rusia, Nigeria, la demanda energética global, el alza de los precios de la comida y varias enfermedades. Pero, en 15% del texto, entre tantos malvados están sus vecinos del sur. Con soltura, la DNI fundamenta el peligro proveniente de Latinoamérica con detalles generales: hay un “pequeño grupo de gobiernos radicales y populistas que persisten en proyectar una visión antagónica que atrae a la mayoría de los pobres en la región”, lo que se debe a los “altos niveles de pobreza y una llamativa desigualdad de ingreso”. El “mensaje del populismo radical” está “inspirado y apoyado por Venezuela y Cuba, en países como Bolivia, Nicaragua y -quizá más vacilante- Ecuador, donde sus líderes buscan expandir su poder presidencial, debilitar las libertades civiles y reforzar un nacionalismo económico en desmedro de enfoques basados en el mercado”.

Básicamente, las amenazas son “la retórica antiamericana” y “el activismo regional de Venezuela”, junto con la alta prioridad de este último país de apoyar al Gobierno de Evo Morales. Según la DNI, la seguridad de EEUU está en riesgo por culpa de países que ni la imaginación más fértil catalogaría como peligrosos. Pero el recuento no termina ahí. Lo más escandaloso sería la relación que Venezuela tiene con el FMLN y su “generoso” financiamiento de la campaña electoral en El Salvador.

De seguro, fue pura casualidad que el Presidente de El Salvador estuviera de visita en EEUU. Antonio Saca es uno de los aliados “más fieles” de la Casa Blanca en la guerra en contra del terrorismo (hay 300 soldados salvadoreños en Irak). Al consultársele por el informe de la DNI, él dijo a la prensa: “Es una información certera, que confirma lo que desde hace algunos meses se viene manejando, de una intervención directa, descarada y peligrosa en asuntos internos de El Salvador (…) es un informe que viene de EEUU, de una agencia de inteligencia de alto nivel”. Con pragmatismo ejecutivo, llamó a consulta a su encargado de Negocios en Caracas para saber “de primera fuente” sobre la intervención venezolana y logró que su canciller reclamara sobre la intromisión al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. También se reunió con el senador John Rockefeller, que preside el Comité de Inteligencia de la Cámara Alta. Según Saca, Rockefeller le dio “detalles clasificados” -que por supuesto no podía contar- y una advertencia: dormir con los ojos abiertos. Pese a que las elecciones presidenciales salvadoreñas son en marzo de 2009, varias encuestas ya le dan ventaja al candidato de FMLN, el periodista Mauricio Funes.

Simultáneamente al documento de la DNI (disponible en su página web), un reportaje de ABC informaba que un asesor en el tema de seguridad regional de la Embajada de EEUU en Bolivia intentó de convencer a un estudiante estadounidense que le diera “los nombres y direcciones” de cualquier profesional venezolano o cubano con quien se podía topar en su viaje por Bolivia. No era la primera vez que este funcionario pedía información a los estadounidenses en La Paz. Hace meses, hizo lo mismo pero con un grupo del Cuerpo de Paz. Aunque el Departamento de Estado asegure que fue “un accidente” y “una equivocación”, no deja de impactar la singular “recolección de datos” de la CIA.

Sin embargo, parece que la CIA no entiende el peligro que viene del sur. Cuando fue el turno del general Hayden ante el Comité del Senado, enfatizó sobre el riesgo de las armas de destrucción masiva, sin mencionar a Latinoamérica. Y si se analiza el lenguaje corporal y los comentarios e interrupciones, la postura desafiante de Hayden no fue muy bien recibida por los senadores, tampoco por su jefe directo. Quizás Novak tenga razón: la falta de inteligencia muchas veces puede socavar a un Gobierno.

Colbert, Salvando la campaña

2 Feb

Nadie duda de que la Presidencia de EEUU es un puesto con consecuencias directas en todos los asuntos del planeta. Por eso, es claro que cualquier ciudadano responsable del mundo necesita seguir con seriedad la actual campaña presidencial en este país.

Para llegar al nivel de una “iluminación informada electoral”, vi los programas políticos en televisión, escuché las entrevistas radiales, leí los artículos de los entendidos y busqué datos en la red. Pero, curiosamente, tanto reflexionar y meditar sólo resultó en un duro veredicto, que condena al escenario político a parecer reunión de apoderados.

Los republicanos no saben si acoger públicamente al actual Presidente Bush o, como en la mayoría de los casos, tratarlo igual que a ese familiar que todos evitan. Además, este partido moralista, hiperconservador y defensor de todo lo cristiano lleva una tropa de divorciados (varias veces) siempre acompañados de sus señoras último modelo. Hay uno que incluso no le hace ni asco a la poligamia. Mientras, los demócratas -aún victoriosos por los resultados en las últimas elecciones de 2006- ostentan en su equipo a gente que figura en puros matrimonios felices. Como una muestra de diversidad, ahí está la esposa que perdona al marido infiel, el joven y esforzado afroamericano con dos hijas pequeñas y divinas y, el único hombre “blanco” del sur, que apoya a su mujer en su lucha contra el cáncer.

Igual, la confusión no puede ser más grande, porque a diario salen cifras que sólo aumentan la incertidumbre. Algunas encuestas dan a la senadora Clinton como segura ganadora de las primarias mientras otras dan el triunfo a Obama. Entre los republicanos, el ganador sería Giuliani (quien alguna vez convivió con tres travestis). Pero la sequía política, tan aburrida, fue convulsionada cuando arribó un nuevo mesías electoral. Joven, sarcástico y con su propio show en el cable, Stephen Colbert posee lo más suculento de la intelectualidad. Hace dos semanas -con drama y los globitos tricolores que corresponden- decidió ser candidato para la Presidencia. Desde su archipopular “The Colbert Report”, anunció su propuesta para salvar al mundo y la galaxia. La plataforma de Colbert es no ser Presidente, sino sólo candidato en su estado natal, Carolina del Sur. Para aumentar sus posibilidades, pretende inscribirse en las primarias de ambos bandos: para él, no hay mucha diferencia…

Con gran destreza, logró copar todos los programas políticos serios. Al ser consultado por quién sería su vicepresidente, Colbert respondió que tanto el Presidente Putin de Rusia como el vanagloriado senador Craig (acusado por manosear a un policía civil en un baño) eran “considerados”. Y, sin tapujos, ha declarado que no tiene problemas en ser candidato de una empresa, porque tiene que “hacer caja” para la inscripción republicana (unos 35 mil dólares). Por eso, hace poco figuraba comiendo Doritos en directo y mezclando el logo de la empresa con su emblema logo presidencial, dando simultáneamente clases sobre la difusa línea que separa la ética electoral de las deudas políticas. Como decía Colbert: “Si indicas que debes comer los doritos estás quebrando la ley, pero si sólo marcas una diferencia por los nachos, estás salvado “. Lo que al principio fue entendido como una humorada, ahora ha ganado espacio político. El actor dice que cualquier colaboración que se relaciona con su campaña debe ser depositada en un fondo que apoya a los profesores de las escuelas públicas.

“The Colbert Report” tiene una fiel audiencia de más de tres millones de espectadores irreverentes, lo que no deja de ser. Para la inscripción demócrata, Colbert necesitaba 2 mil 500 dólares o 3 mil firmas de gente de Carolina del Sur que se “consideran demócratas”, algo superado con creces; y las contribuciones a su campaña ya triplican las donaciones de las campañas de Clinton y de Obama. Huele a que los serios se están tomando a pecho la comedia; mientras los abogados exigen “igualdad de minutos en la televisión” para todos los 16 candidatos sale una nueva encuesta: ante la pregunta de si acaso votaría por Colbert en una elección presidencial, solamente 32% respondió que “definitivamente no” y 68% aseguró que dependía del adversario o que sí. Aún hay esperanza.

Publicado en La Nación (1 de Noviembre, 2007)