Piñera ¿Copiando a Obama?
21 Jun
Hace poco Piñera invitó a un grupo selecto de computines a su Fundación Futuro para -tal como decía en la invitación- conversar sobre el tema cibernético. Estos bloggers juntos congregan -por lo menos- cinco veces más visitas a sus páginas que los medios tradicionales chilenos y copan, de esta manera, las páginas de búsqueda de Google.
La iniciativa, de acercarse al mundo de los blogs, no es la primera ya que antes los diputados Lily Perez y Rodrigo Gonzalez hicieron lo mismo pero en instancias legislativas. Por otro lado, el senador Fernando Flores construyó ATINA CHILE y sus diarios electrónicos no más retornando a Chile.
El tema de lo cibernético, algo que puede ser un tanto nebuloso y de poca monta para el público en general, tiene sin embargo, aristas profundamente políticas.
Chile cuenta con unas de las ‘penetraciones de internet’ más altas del mundo lo cual equivale -en términos normales- a que más de 45% de la población (mayores de 15 años) accede, desde su casa y trabajo, a la información a través de una computadora.
Desde luego, tal ‘tsunami comunicacional cibernético’ aún no ha sido explotado ni aprovechado por las máquinas de los partidos políticos.
Lo que diferencia el almuerzo ‘cíber’ de Piñera a cualquier otro, es el desenlace ideológico y quizás aún más notorio, el objetivo y propósito.
A nivel de blogs, la reunión con Piñera desató una suerte de discusión espontánea que obligó a los asistentes a definir su postura política y su agenda personal. Si bien algunos, y los mismos anfitriones, defendieron el derecho de juntarse (siendo que nadie apuntó a derogar tal derecho que harto costó recuperar en su momento), rapidamente se demostró que el matiz político de la penetración de internet en Chile de ninguna forma es neutral y que el debate aún está en una etapa incipiente.
Ya es conocida la incidencia que ha tenido internet en las elecciones de EEUU. Es un medio que se presta para emitir y comunicar información, opiniones y hechos de inmediato. Asimismo, es una herramienta sumamente poderosa para recaudar fondos y mantener y alimentar adhesiones políticas. Y para qué mencionar el bajo costo de una plataforma cibernética dentro de una campaña.
No obstante, recién se está descifrando la relación que tiene el apoyo que se da a través de internet con un resultado en las urnas.
Si bien la campaña cíber de Barack Obama ha tenido una gran ventaja sobre su contrincante Hillary Clinton (diferentes medios utilizados, mensajes directos más positivos, páginas más accesibles y de uso fácil) su éxito reside no tanto en que Obama supo que la forma más exacta y rápida era promover su persona mediante internet sino que basó su estrategia en buscar los “votos en potencia”.
Piñera -como el hábil empresario que es- sabe que siempre debe encontrar nuevos clientes e incesantemente expandir el mercado para su producto, ya que un negocio no es sustentable si sólo se dedica a quitarle los clientes a la competencia.
Por eso, tal almuerzo -que si no fuera por internet aún seguiría un misterio- es el primer paso hacia una estructura cíber de la campaña presidencial chilena que, de seguro, será replicada por otros tantos candidatos.
Sin embargo, el desenlace exitoso de cualquier iniciativa que mezcle lo cibernético con la política estará completamente amarrado a la profunda convicción que puede despertar y que esta se sume a otra, del mundo real.
Intentar de hacer un ‘obamanazo’ será más difícil de lo que cree el señor Piñera o cualquier otro candidato presidencial.
