Archive | June, 2008

Piñera ¿Copiando a Obama?

21 Jun

Hace poco Piñera invitó a un grupo selecto de computines a su Fundación Futuro para -tal como decía en la invitación- conversar sobre el tema cibernético. Estos bloggers juntos congregan -por lo menos- cinco veces más visitas a sus páginas que los medios tradicionales chilenos y copan, de esta manera, las páginas de búsqueda de Google.

La iniciativa, de acercarse al mundo de los blogs, no es la primera ya que antes los diputados Lily Perez y Rodrigo Gonzalez hicieron lo mismo pero en instancias legislativas. Por otro lado, el senador Fernando Flores construyó ATINA CHILE y sus diarios electrónicos no más retornando a Chile.

El tema de lo cibernético, algo que puede ser un tanto nebuloso y de poca monta para el público en general, tiene sin embargo, aristas profundamente políticas.

Chile cuenta con unas de las ‘penetraciones de internet’ más altas del mundo lo cual equivale -en términos normales- a que más de 45% de la población (mayores de 15 años) accede, desde su casa y trabajo, a la información a través de una computadora.

En concreto, significa que los medios tradicionales, como orígen mismo de la información, ven cómo su poder de influencia disminuye al ser susplantados por otras fuentes ya que también la cantidad de búsquedas de cada usuario crece a un ritmo impactante.

Desde luego, tal ‘tsunami comunicacional cibernético’ aún no ha sido explotado ni aprovechado por las máquinas de los partidos políticos.
Lo que diferencia el almuerzo ‘cíber’ de Piñera a cualquier otro, es el desenlace ideológico y quizás aún más notorio, el objetivo y propósito.

A nivel de blogs, la reunión con Piñera desató una suerte de discusión espontánea que obligó a los asistentes a definir su postura política y su agenda personal. Si bien algunos, y los mismos anfitriones, defendieron el derecho de juntarse (siendo que nadie apuntó a derogar tal derecho que harto costó recuperar en su momento), rapidamente se demostró que el matiz político de la penetración de internet en Chile de ninguna forma es neutral y que el debate aún está en una etapa incipiente.

Ya es conocida la incidencia que ha tenido internet en las elecciones de EEUU. Es un medio que se presta para emitir y comunicar información, opiniones y hechos de inmediato. Asimismo, es una herramienta sumamente poderosa para recaudar fondos y mantener y alimentar adhesiones políticas. Y para qué mencionar el bajo costo de una plataforma cibernética dentro de una campaña.

No obstante, recién se está descifrando la relación que tiene el apoyo que se da a través de internet con un resultado en las urnas.

Si bien la campaña cíber de Barack Obama ha tenido una gran ventaja sobre su contrincante Hillary Clinton (diferentes medios utilizados, mensajes directos más positivos, páginas más accesibles y de uso fácil) su éxito reside no tanto en que Obama supo que la forma más exacta y rápida era promover su persona mediante internet sino que basó su estrategia en buscar los “votos en potencia”.

Es decir, mientras Clinton, ya desde su campaña al senado de EEUU, emprendió una conquista de quitarle los votos al bloque del espectro político del centro, Obama sabía que debía encantar/seducir con un discurso que “inspira” a quienes quizás nunca habían votado porque no sentían que valía la pena. De hecho, esa gran mayoría se comunica a través de internet.

Piñera -como el hábil empresario que es- sabe que siempre debe encontrar nuevos clientes e incesantemente expandir el mercado para su producto, ya que un negocio no es sustentable si sólo se dedica a quitarle los clientes a la competencia.

Por eso, tal almuerzo -que si no fuera por internet aún seguiría un misterio- es el primer paso hacia una estructura cíber de la campaña presidencial chilena que, de seguro, será replicada por otros tantos candidatos.

Sin embargo, el desenlace exitoso de cualquier iniciativa que mezcle lo cibernético con la política estará completamente amarrado a la profunda convicción que puede despertar y que esta se sume a otra, del mundo real.

Intentar de hacer un ‘obamanazo’ será más difícil de lo que cree el señor Piñera o cualquier otro candidato presidencial.

Columna publicada en LA NACION ///15.04.2008///

LAS RAZONES DE HILLARY

21 Jun

Por ahora, el proceso de adoptar a la fuerza al pueblo de EEUU se encuentra estancado en espera de nuevos trámites.

A una tierna edad, la senadora Clinton aspiraba a cuidar un lote de estadounidenses. Por eso, en su búsqueda de la jefatura del hogar aguantó derrotas y humillaciones impensables. Sacrificó su carrera mientras su cónyuge armaba la suya. Regaló su voto para invadir a Iraq con información falsa y eso, solo para ciudar su imagen patriótica. También perdonó -en vivo y en directo- la indiscreción en su vida privada y se sometió a la trastornada estrategia mediática que la exponía como una nueva mujer del hierro.

En el país que casi inventó la competencia y la debida meritocracia, hace meses que se presiona a la senadora para que se baje de la carrera, obviando que tiene casi la mitad del apoyo de los militantes de su partido.

El argumento más efectivo -además del “desgaste” de una primaria prolongada- ha sido repetir que peligra “la unidad del partido demócrata” gracias a la “polarización” de los seguidores. Aquí no se trata de una lucha ideológica (algo inexistente) sino de un choque de dos cultos que adoran al cacique.

La casi nula diferencia entre los dos programas de los candidatos rápidamente transformó a ambos en meras caricaturas políticas que se clasificaban bajo conceptos (más bien básicos) de la índole “hombre-afroamericano-mirando

-hacia-el-futuro” o “mujer-blanca-con-experiencia”.

Aunque se supone que en EEUU se vive el sueño americano y que el color de piel ya no cuenta, el racismo latente en la sociedad de EEUU subió a la palestra con las estadísticas de los adherentes de cada candidato. Según los medios, los fanáticos del senador Obama son jóvenes, blancos, profesionales y parte del mundo más cosmopolita. Mientras los de las senadora Clinton se califican por ser de la clase trabajadora, mayores, latinos y mujeres.

O sea, se habla de una campaña por “la identidad”, algo muy chic ya que se puede teorizar sobre el tema interminablemente.

Sin embargo, el peso de ser una campaña “histórica” (por el simple hecho de catapultar a la “primera mujer” o “el primer afroamericano” a la presidencia) contrasta con las cifras de las encuestas. La gran mayoría de la comunidad afroamericana apoya a Obama, mientras otra gran cantidad del mundo ‘blanco’ se ha inclinado por Clinton. Después de todo, la mayoría del país no pertenece a la high-society.

Hace un año y medio atrás, se intuía que Clinton estaba más a la izquierda que Obama. Sus dos pilares, una salúd pública y gratuita, y una educación preescolar universal solo fue recogido por Obama la noche que se proclamó candidato presidencial demócrata. Estos dos temas vendrían a paliar el sufrimiento dentro de la clase trabajadora de EEUU, sin excepción de su bagaje cultural. Que Obama haya señalado con fuerza su disposición de incluir la parte más importante del programa de Clinton, sugiere que la negociación ya comenzó tras bambalinas.

Y ya no hay duda que se juega la misma relevancia del partido demócrata tras el circo mediático. Si bien los demócratas no pudieron quitarle la presidencia a Bush en 2004 (siendo que los sentimientos anti-guerra estaban a flor de piel) se conformaron con nuevos peldaños en el Congreso, todos ganados por demócratas centristas más que por candidatos progresistas y que en muchos casos, se han alineado con los republicanos. En el Senado, la cosa es más precaria. No hay una mayoría clara y cómoda.

Así, la tremendamente escandalosa batalla entre Obama y Clinton frena la pésima evaluación del partido en particular y la política en general, y de paso, y a un ritmo envidiable, llena con fondos suculentos las arcas de las campañas y del partido. Fondos que hoy podrían ser destinados a pagar las millonarias deudas de la campaña de Clinton.

El resultado más nítido ha sido que la contienda asegura que las bases y nuevos adherentes están armadas con todas las ganas necesarias para instalar a un demócrata en la presidencia.

No obstante, el cálculo político siempre ha tenido presente que ni un joven mitad kenyano o una mujer como Clinton, podría ganar la máxima jefatura sin la ayuda de los partidarios de cada uno. Y gracias a que Cheney puso la vicepresidencia a un nivel poderosísimo dentro de la rama ejecutiva, ahora se especula que Clinton puede ir en collera con Obama.

Obama tiene dos posibilidades: intentar persuadir a los votantes del centro, los llamados ‘reagan-democrats’ (una estrategia exitosa para Bill Clinton) o, puede extender la mano hacia nuevos votantes, expandiendo así el mercado de los votos.

Ninguna de las dos opciones está garantizada. Tanto se han recalcado las características superficiales de ambos candidatos que la percepción del público quizá no aguante una salida innovadora. Al encasillarlos en meras catagorías impermeables y sólidas, su radio de acción se ve tristemente reducido.

Y ya que el momento de euforia pasó, Obama tiene ahora la tarea de convencer a EEUU de que no solo puede ser presidente, sino además, puede aguantar la tentación del camino más fácil: el de la simple retórica de la politiquería.

Por esta vez, Clinton no alcanzó a ser la madre elegida de su pueblo, pero si logró que los pilares de su programa fueran incluídos en la plataforma ideológica de Obama. Y esas son las razones de Hillary.

publicado en LA NACION 9.junio.2008

Gracias a VEMI por las correciones!