Archive | October, 2008

OPERACION CUNETA

23 Oct

Columna publicada en LA NACION y escrita tras el impasse entre la ministra de cultura y la organizacion SCD que sostuvieron una reunión a escondidas. Bueno, en realidad fue el Viera-Gallo que armó la ‘movida’ y la “transa de la merca”.

En medio de la tormenta financiera, el Congreso estadounidense y la Casa Blanca no encontraron nada mejor que proclamar una ley que impulsa una operación cuneta global. Y como se estila, la operación -como tantas otras- rebalsa los límites nacionales. O sea, y aunque suene agotador, debemos nuevamente estar en alerta.

Todos saben que detrás de cada propuesta de ley pulula la presión de los grupos de interés y que detrás de cada movilización de recursos fiscales y política pública existe alguien que da la orden. Claro, a nivel local, porque cada país defiende su venerable soberanía con entusiasmo y, asimismo, a sus lobbistas.

No obstante, la nueva ley The Prioritizing Resources and Organization for Intellectual Property Act of 2007 -más conocida como PRO-IP ACT- otorga suculentos beneficios a las industrias transnacionales de Hollywood, de la moda, las farmacéuticas, las biotech, las discográficas, las tecnológicas y las de semillas, libros y repuestos de autos sólo para nombrar a algunas: mientras usted compraba un libro en la cuneta, se probaba la última moda en su tienda o vitrineaba carteritas luis guatón o -si prefiere- buscaba información sobre la enfermedad de su abuela en internet, ayudaba a su hijo con las tareas en un computador, escuchaba su canción favorita en YouTube, comía una ensalada transgénica y degustaba un bife lleno de hormonas y antibióticos, lentamente se tejía la red para convertirnos a todos en criminales en potencia.

Cuando se usan los términos Big Pharma, Big Oil o Big Tobacco normalmente se refiere a los grupos de lobby más poderosos de Washington, que tienen como modelo presionar al Gobierno y al Congreso para pasar o rechazar diferentes leyes. Estas asociaciones de industrias también hacen campañas que “informan” a la sociedad sobre las bondades de las empresas. Por ejemplo, la industria del espectáculo bajó el liderazgo de MPAA y RIAA, sólo en 2007 y en lo que va de 2008 ha apoyado a los dos partidos políticos en EEUU con 20 millones de dólares. Hace poco se estimó que, de sus ventas, Big Pharma destinaba el doble a promocionar sus productos en comparación con el monto para investigación y desarrollo. En 2006, las ventas de las empresas estadounidenses en Big Pharma superaron los 300 mil millones de dólares. Pero el modelo y el poder de estas asociaciones y alianzas no se limitan a lo meramente nacional.

En 2007, 29 organizaciones y empresas dueñas de “contenidos” en el mundo, fundaron The Copyright Alliance, más conocida en jerga común como Big Copyright. Entre sus integrantes figuran las poderosas asociaciones discográficas, editoriales y de cine, como así también las empresas Microsoft, Viacom y Walt Disney. Ilustrando su papel esencial para la economía de EEUU y según sus cálculos, las industrias ligadas al copyright (derecho sobre las obras) estarían generando once millones de puestos de trabajo. Quizás parezca curioso que se asocien industrias tan diferentes como la casa del Pato Donald y el castillo de WordExcel, pero todas persiguen el mismo objetivo: que sus derechos sean defendidos con todo el poder disponible del aparato estatal de EEUU, tanto nacional como internacionalmente.

Por eso, además de lograr que la ley PRO-IP ACT aumentara drásticamente los castigos civiles y criminales relacionados con violaciones de las marcas registradas y copyright, big copyright exige que la protección de sus intereses comerciales sea una prioridad en los acuerdos internacionales de EEUU. Este dato es significativo. La Casa Blanca señaló que la relación entre la seguridad nacional y la nueva ley PRO-IP ACT fue un tema decisivo para que el Presidente George W. Bush firmara la ley, porque “las redes de los terroristas usan las ventas de productos pirateados para financiar sus operaciones”.

La ley PRO-IP ACT crea una nueva oficina ejecutiva en la Casa Blanca encargada de coordinar todos los temas que involucran la propiedad intelectual de EEUU y la aplicación de la ley. Además de un plan estratégico, el nuevo zar del copyright -nominado por el Senado y que se reportará directamente a la Presidencia- tiene la autorización para enviar funcionarios a otros países para que asistan en allanamientos y en la persecución de criminales del pirateo.

Aunque big copyright no consiguió que el Departamento de Justicia de EEUU pusiera a sus abogados a disposición para que inicien juicios a los piratas del ciber y así abaratar sus costos legales, el Departamento tendrá una nueva división exclusivamente dedicada a monitorear la protección de la propiedad intelectual. Con todo, la ley es sólo otro paso más en la expansión de la lógica planetaria de la propiedad intelectual.

Hace pocos meses se allanaron las oficinas de la empresa sueca The Pirate Bay (que sin cobros dejaba que se intercambiaran canciones en su página) y se confiscaron sus equipos y servidores. En un comienzo, la ofensiva anti-piratería de la policía sueca parecía ser regular aunque bastante escandalosa. Pero pronto se supo que el mismo jefe investigador trabajaba desde antes de que se iniciara la investigación para la empresa demandante: Warner Brothers.

Las presiones también llegaron a la Organización Mundial de Aduanas y sus 174 países integrantes.

Según el entonces secretario general de la OMA, Michel Danet, era urgente implementar reglas más rigurosas en la protección de la propiedad intelectual en las fronteras, porque el tema ha sido identificado como “una prioridad” por parte del G-8. Además, las nuevas pautas vendrían a “complementar” el acuerdo mundial de TRIPS -World Trade Organization-Related Aspects of Intellectual Property Rights- que no le exige a las aduanas incautar productos que contengan alguna parte pirateada.

O sea, en medio de una epidemia de tráfico de drogas y armas quieren buscar productos piratas.

Desde luego, los países “menos desarrollados” de las Américas reclamaron. Ecuador señaló que cualquier iniciativa debe ser acordada bajo una perspectiva socioeconómica, en particular en los ámbitos de innovación tecnológica, acceso al conocimiento y la salud pública. Brasil instó a que se incluyera una protección medioambiental donde la aduana tuviera la autoridad legal para actuar en casos sospechosos que involucren recursos genéticos, la malversación de especies biológicas y conocimiento tradicional.

Hace un año, Big Copyright organizó una conferencia en el Capitolio donde los dos encargados y negociadores de EEUU en temas de la propiedad intelectual, Victoria Espinel (la parte comercial) y Chris Israel (coordinador internacional) dijeron que “una vez que se pone este tema sobre la mesa y cuando los países dedican recursos para defender la propiedad intelectual, existen expectativas que llegará más inversión” y que por eso es necesario alentar a los países para que también se crean “innovadores” y así “sientan que también ganan con un sistema mundial en cuanto menos sea un ‘tema de EEUU’, mejor para EEUU”. Poco después ingresó la propuesta de PRO-IP ACT al Congreso.

En junio de 2008 se puso en marcha la Operación Tornillo, donde países africanos como Egipto, Ghana, Marruecos, Nigeria, Túnez y Senegal participaron en una serie de allanamientos simultáneos en sus puertos, en busca de “medicamentos falsos, comida, repuestos, cigarros, artículos básicos, géneros, CD y DVD”, según informa la OMA.

Con la operación cuneta no solamente se protege los derechos de las empresas que mantienen modelos de negocios añejos, sino que nos queda claro que a estas compañías -mediante el Gobierno de EEUU- les importa sobremanera qué pasa con sus vecinos del patio trasero.

Bachelet y Palin, la premisa falsa chilena

10 Oct

Este producto hiper femenino con valores ultra conservadores, que puede ocuparse de lo más primitivo de la supervivencia humana mediante su rifle, ha devorado al candidato McCain.

zona de reproductividad politica

zona de reproductividad política

Me gustan los tacos altos, bien altos. También me gustan las medias caladas, un buen maquillaje, las faldas mini que muestren harta pierna y la ropa escotada. No obstante, todo esto no me hace mujer ni tampoco feminista. Resulta ridículo que algunos analistas políticos piensen que por el mero hecho de poseer una vagina corresponden ciertas características que imponen todo un entramado de lo que ellos llaman “la nueva forma de hacer política”, lo cual sería -nada menos- una política ilusa sin contenido.

Hace pocas semanas, sorpresivamente apareció una candidata republicana a la vicepresidencia. Con su enorme cabellera, la cara bien pintada, tacos aguja, un lote de hijos, una guagua recién nacida, una voz aguda y un razonamiento ilógico, Sarah Palin inmediatamente logró suplantar la idea de la mujer política pensante que había dejado la senadora Hillary Clinton. Desde un comienzo, la campaña de John McCain quiso asegurarle al público que la gobernadora de Alaska no era ni una barbie cualquiera ni tampoco una feminista tradicional. La misma Palin se encargó de recalcar su gusto por cazar -no codornices como al vicepresidente Dick Cheney- a enormes alces y a cuanto lobo se le han cruzado en su territorio. Contenta se autodenominó hockey-mom (una suerte de madre de suburbio, que opera en relación con su familia). Triunfante, declaró que lo único que la separaba de un perro pitbull era su uso de lápiz labial.

Con ganas, los medios internacionales no han parado de cubrir lo que creen es un bicho raro y extravagante. Obsesionados, hablan de lo que dijo y no dijo, la analizan bajo lupa y la siguen con asombro. Tamaña criatura jamás se ha visto. Tanto así que este producto hiper femenino con valores ultra conservadores, que puede ocuparse de lo más primitivo de la supervivencia humana mediante su rifle, ha devorado al mismísimo candidato a la Presidencia. Claro, nadie más feliz que McCain, que ya sabe que su edad y poco sex appeal aburren en la pantalla.

Suena a cuento conocido. Ya en los primeros meses de la candidatura de Michelle Bachelet se vendía, como la gran novedad del siglo, la mera posibilidad de contar con “la primera mujer Presidenta”. Al limitar la candidatura misma a puras características reproductivas, se instaló un lugar ficticio que relaciona todo lo que hace y no hace una mujer exclusivamente con sus atributos biológicos. Fue también la primera señal de que gran parte de la sociedad chilena olvidó la pelea para que tanto los hombres como las mujeres tuvieran los mismos miserables derechos. Es decir, la sociedad entera estaba tan complaciente que se suponía que con una mujer en la Presidencia se conquistaban las metas del feminismo. Y de paso, oportunamente, se sepultaba el verdadero objetivo de la igualdad entre pares.

Así, la excepcionalidad de ser mujer opera bajo la lógica de que ya todo es posible en el ámbito de la política y que en la sociedad globalizada somos todos iguales. Es ilustrativo que el personaje de Bachelet no sea una consecuencia directa de la lucha del feminismo, sino que se atribuya a una apertura cultural concertacionista de la sociedad. Todo lo cual contrasta con que en Chile no existe una situación de igualdad de derechos, por mucho que las parejas se puedan divorciar sin tanta mentira de por medio. Si bien en los países desarrollados y no tan desarrollados ni se cuestionan el derecho de la mujer de decidir sobre su futuro, en Chile aún no es tema y no se quiere legislar sobre el aborto. Tampoco hay un compromiso mínimo de la sociedad para establecer los derechos de los homosexuales.

No hay duda de que la marca registrada de Bachelet fue una estrategia exitosa que logró arrebatarle a la derecha el voto duro de la mujer. Y tampoco es insignificante que Chile ahora pueda convencer al mundo de que ya no es un país castrante y está calificado para ingresar al club de los países modernos.

Sin embargo, no se calculó el daño colateral del argumento de que la “condición de género explica una supuesta superioridad moral a la hora de hacer política” y que una mujer se ampara en su género para no tener que explicar sus propuestas de políticas públicas. Esto es, según un comentarista proclive a caer en premisas falsas, una “nueva forma de hacer política”, relacionada directamente a Palin y Bachelet. Palin es un personaje que nace de las políticas del archiconservadurismo político que ha imperado en el mundo desde los ’70. Su candidatura no es novedad alguna porque el ejemplo más cercano sería nada menos que Margaret Thatcher. También la “dama de hierro” (como la tildaban los picados) comenzó su carrera abrazando una imagen de ama de casa. Y nadie, con dos neuronas funcionando, puede decir que ella era pura forma sin contenido.

En el caso de Bachelet, el discurso de ser algo nuevo debió prender la alarma sobre el fracaso del feminismo. No obstante, ya no es necesario quemar sostenes ni tampoco deshacerse de los tacos altos. Las mujeres ya no somos un complemento bonito y agradable. Les guste o no, y con o sin vagina, la mitad de la población mundial es mujer. Es un hecho y no una forma.

publicado en LA NACION (9-10-2008)